Muchos descubrimos Africa a través de las imágenes que nos regalaron el cine y la televisión cuando éramos niños. Vimos, ensimismados, paisajes infinitos de una sabana llena de gacelas, jirafas o elefantes; asistimos a las escenas salvajes de hombres armados con lanzas junto a un hombre llamado Tarzán; o desplegamos las páginas ilustradas de revistas, asombrándonos ante la inmensa variedad de animales, pueblos y paisajes nunca vistos.
Así nacen los sueños cuando eres niño; luego, más mayores, hay que saber mantenerlos, dejando escapar libre a la curiosidad y apartando de vez en cuando la vida demasiado cómoda y demasiado cercana a nuestro sofá.
Mambili Africa nace con el sueño de seguir alimentando nuestra curiosidad. En nuestro mundo Africa da forma a un paisaje de ensueño con su protagonista, el río Mambili. Un río que nace en los relieves que delimitan la gran cuenca del río Congo, atravesando uno de los escenarios más salvajes del continente, es el reino de los árboles, el corazón de la selva ecuatorial del Congo.
Este espacio es el homenaje de unos viajeros apasionados por ese mundo infinito. El río mambili fue parte del escenario de nuestro descubrimiento del mundo africano, y creemos que no puede existir un lugar mejor para volver a soñar. Pájaros azules y amarillos, gorilas, antílopes, cocodrilos e incluso un leopardo sesteando sobre una rama seca colgada sobre el río estrecho, nos acompañaron en aquel viaje. Conocimos la danza de los pigmeos baaka y vimos la magia de los espiritus del bosque. También pudimos ver bailar a decenas y decenas de elefantes en un claro de la selva.
Creemos que hay muchas Áfricas: dulces y duras; brillantes y ásperas, pero también profundamente distintas unas de otras. Seguimos volviendo a Africa de forma insistente y terca; y ya llevamos muchos años haciéndolo. Aprendemos mucho poco a poco, aunque dejamos siempre abierta la puerta de la curiosidad: para que los sueños sigan entrando, y esto es lo que en este espacio deseamos compartir.
Escribía la novelista y ensayista norteamericana Susan Sontag: «La sabiduría última de la imagen fotográfica es decirnos: Esa es la superficie. Ahora piensen – o mejor sientan, intuyan – qué hay más allá, cómo debe ser la realidad si ésta es su apariencia».